
La búsqueda científica de vida extraterrestre (ET) ha estado en pleno apogeo durante mucho tiempo. Desde la fundación del Instituto SETI («búsqueda de inteligencia extraterrestre») en 1984, la idea de que realmente podríamos contactar o detectar seres alienígenas inteligentes se ha abierto camino en la conciencia popular. Pero a pesar de los cientos de millones de dólares invertidos en varios enfoques para validar la creencia de que hay vida ET en algún lugar, todavía no hay pruebas.
Los investigadores del SETI y una panoplia de otros astrónomos, astrofísicos y astrobiólogos han trabajado arduamente para convencer al público (y a la comunidad científica) de que la existencia de vida ET inteligente es bastante probable. Seguramente, con los miles de millones de otros sistemas solares y planetas en el espacio exterior, hay algunos que albergan vida inteligente. Después de todo, los mismos ingredientes brutos en el centro de la evolución de la vida en la Tierra están presentes, incluso son abundantes, en otros lugares del espacio. La probabilidad matemática de que la vida pudiera desarrollarse en otros lugares debe ser bastante alta, por lo que el optimismo sobre la vida ET es razonable.
Pero, ¿es realmente tan alta la probabilidad? ¿Están estas y otras suposiciones basadas en datos sólidos? La confianza en la idea de que ciertamente hay vida inteligente en algún lugar del universo se ha vuelto tan cierta en la mente de tantas personas que parece tonto desafiar la noción. Pero un pequeño grupo de científicos no es nada optimista, y con buenas razones.
¿Estamos Solos en el Universo? Las Matemáticas No Cuadran
La idea de que existe una alta probabilidad matemática de que haya vida en otros lugares del universo se basa en gran medida en la Ecuación de Drake, una ecuación postulada en 1961 por el astrónomo Frank Drake:
N = R* • fp • ne • fl • fi • fc • L
Los valores de la ecuación se identifican de la siguiente manera:
- N = El número de civilizaciones en la galaxia de la Vía Láctea cuyas emisiones electromagnéticas son detectables.
- R* = El ritmo de formación de estrellas aptas para el desarrollo de vida inteligente.
- fp = La fracción de esas estrellas que poseen sistemas planetarios.
- ne = El número de planetas, por sistema solar, con un entorno adecuado para la vida.
- fl = La fracción de planetas adecuados en los que realmente aparece la vida.
- fi = La fracción de planetas con vida en los que surge vida inteligente.
- fc = La fracción de civilizaciones que desarrollan una tecnología que libera al espacio señales detectables de su existencia.
- L = El período de tiempo durante el cual dichas civilizaciones emiten señales detectables al espacio.
Aunque la discusión sobre la probabilidad de vida ET ha sido guiada por esta ecuación durante más de cincuenta años, es (y siempre ha sido) vulnerable a críticas significativas. En realidad, cada elemento de la ecuación es poco más que una suposición. Varios elementos no tienen ninguna base empírica. En su ensayo “The Drake Equation is Obsolete” (La Ecuación de Drake está obsoleta), Lynnette Cook no se anda con rodeos sobre los defectos de la famosa ecuación:
Los números enteros que se introducen en esta ecuación están a menudo sujetos a una amplia interpretación y pueden diferir significativamente de un científico a otro. Incluso el cambio más mínimo puede dar lugar a respuestas muy diferentes. Parte del problema es que nuestra comprensión de la cosmología y la astrobiología está cambiando rápidamente y, a menudo, hay muy poco consenso entre los especialistas sobre cuáles podrían ser las variables.
En consecuencia, la fórmula de Drake se basa en «palos de ciego». Esto la hace altamente imprecisa y poco científica. El margen de error está muy por encima de lo que debería considerarse aceptable o significativo.
Otro problema importante de la Ecuación de Drake es que no tiene en cuenta dos variables bastante importantes: las fases de desarrollo cosmológico y el tiempo. […] Por ejemplo, la ecuación nos pide que adivinemos el número de planetas similares a la Tierra, pero no nos pregunta cuándo hubo planetas similares a la Tierra.
Tom Hartsfield de realclearscience.com se hace eco de la estimación de Cook, pero en un lenguaje más duro. En su ensayo «Why the Drake Equation is Useless» (Por qué la Ecuación de Drake es inútil), Hartsfield llega a identificar cinco de los elementos de la ecuación como «verdaderamente inútiles» y afirma que la ecuación «puede representar erróneamente la búsqueda de ET y limitar nuestras ideas al respecto».
¿Estamos Solos en el Universo? La Ciencia Dice que es Improbable
La posición contraria a la idea de que la vida ET es probable se conoce como la hipótesis de la «Tierra Rara» (“rare earth” hypothesis). El término se asocia a menudo con el geólogo Peter Ward y el astrobiólogo Donald Brownlee, quienes coescribieron un libro con ese nombre. En su forma más simple, la tesis de la Tierra Rara llama la atención sobre una suposición subyacente de los optimistas sobre la vida ET: «Solo porque la vida ocurrió aquí, ¿sobre qué base concluiríamos que ha ocurrido en otro lugar?» Ward y Brownlee describieron una serie de condiciones o parámetros que hicieron posible la vida en la Tierra y luego buscan evidencia de que esas mismas condiciones y parámetros existen en presuntos planetas extrasolares habitables. Los datos no son alentadores.
Dos científicos de la Universidad de Princeton han dado seguimiento al libro de Ward y Brownlee. Edwin Turner (profesor de ciencias astrofísicas) y David Spiegel (astrofísica computacional y teórica),
… analizaron lo que se sabe sobre la probabilidad de vida en otros planetas en un esfuerzo por separar los hechos de la mera expectativa de que existe vida fuera de la Tierra. Los investigadores utilizaron un análisis bayesiano — que sopesa cuánto de una conclusión científica proviene de datos reales y cuánto de las suposiciones previas del científico — para determinar la probabilidad de vida extraterrestre una vez que se minimiza la influencia de estas presunciones. (Kelly, «Expectation»)
En un informe a la Academia Nacional de Ciencias, los dos científicos concluyeron que:
… la idea de que la vida ha surgido o podría surgir en un entorno similar al de la Tierra tiene solo una pequeña cantidad de evidencia de apoyo, la mayor parte extrapolada de lo que se sabe sobre la abiogénesis, o el surgimiento de la vida, en la Tierra primitiva. En cambio, su análisis mostró que las expectativas de que la vida aparezca en exoplanetas — aquellos que se encuentran fuera del sistema solar de la Tierra — se basan en gran medida en la suposición de que sucedería o sucederá bajo las mismas condiciones que permitieron que la vida floreciera en este planeta. […] El conocimiento actual sobre la vida en otros planetas sugiere que es muy posible que la Tierra sea una aberración cósmica donde la vida tomó forma inusualmente rápido. Si es así, entonces las posibilidades de que el planeta terrestre promedio albergue vida serían bajas. (Kelly, «Expectation»)
Algunos de los problemas que llevan al pesimismo son sorprendentemente sencillos. Por ejemplo (Kelly, «Expectation»):
- Los elementos químicos adecuados para la vida son demasiado escasos en abundancia.
- En casi cualquier otro lugar del universo, los niveles de radiación son demasiado altos para la vida.
- La lluvia de meteoritos asesinos es demasiado intensa para que la vida haya evolucionado hasta convertirse en comunidades avanzadas […] la tasa de impactos terrestres [en la Tierra] podría ser hasta 10,000 veces mayor, si no fuera por la presencia de Júpiter.
En apoyo del pesimismo, en 2016 el astrofísico Erik Zackrisson de la Universidad de Uppsala utilizó un modelo informático que simulaba la evolución del universo desde el Big Bang para concluir que la probabilidad de que surgiera vida en la Tierra era de 1 entre 700 quintillones (Scharping).
En definitiva, por muy fascinante que resultaría el descubrimiento de que existe vida extraterrestre inteligente, por ahora, la confianza en esta idea es poco más que una declaración de fe. Quizás las probabilidades mejoren en el futuro. Por ahora, hay pocas razones para estar confiados.
Recursos:
- Elizabeth Howell, “The Drake Equation: Estimating the Odds of Finding E.T.,” space.com, Marzo 26, 2014
- Lynette Cook, “The Drake Equation is Obsolete,” sentientdevelopments.com, Mayo 31, 2007
- Tom Hartsfield, “Why the Drake Equation is Useless,” realclearscience.com, Marzo 11, 2015
- Morgan Kelly, “Expectation of extraterrestrial life built more on optimism than evidence, study finds,” Princeton.edu news, Abril 26, 2012
- Nathaniel Scharping, “Earth May Be a 1-in-700-Quintillion Kind of Place,” Discover Magazine (Febrero 22, 2016)
Link original: https://fringepop321.com/are-we-alone-in-the-universe